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viernes, 8 de mayo de 2009

APORTE DE LAS NORMAS ISO A LA RSE







Un importante aporte brindan las normas de la serie ISO (Internacional Organization for Standarization), a la RSE. Entre éstas las ISO 14000, ISO 14063, ISO 9000, ISO 22000, ISO 26000, creadas por la Internacional Organization for Standarization (ISO).
La norma ISO 14000, fue creada por ISO en Suiza en 1996 y provee guías estándares para dotar a las empresas de herramientas adecuadas para manejar y evaluar el impacto y los riesgos medioambientales. Estas normas, mejoran el desempeño ambiental en el ámbito mundial y establecen un consenso mundial de que existe una necesidad de administración ambiental y una terminología común para los sistemas de administración ambiental; sirven, en cuanto normas de consenso internacional, para unificar a los países en su enfoque al eco-etiquetado, a la administración ambiental y a la evaluación del ciclo de vida; cubren un alto rango de temas: administración ambiental, auditoría ambiental, evaluación del ciclo de vida, clasificación ambiental, desempeño ambiental, entre otros ). Esta serie es de aplicación en organizaciones grandes, medianas y pequeñas, en países desarrollados y en proceso de desarrollo. En definitiva, propician la estandarización en el ámbito internacional.
La ISO 14063, también creada por ISO en Suiza, en 2001, desarrolla una guía estándar sobre principios básicos para la realización de reportes sobre medio ambiente.

A su vez, la ISO 9000 es una norma es de “gestión empresarial” tanto ésta como la ISO 14000, no son normas de producto, sino normas de proceso, que deben cumplir las organizaciones durante el proceso productivo (medir, registrar, interpretar, inspeccionar). Si se cumplen, hay una presunción de que se producirá con calidad.

A los consumidores y clientes, les brinda la adecuada confianza de obtener productos y servicios que cumplirán con los requisitos de calidad establecidos.
Las normas de la Serie ISO 9000 proporcionan los medios para permitir que las tareas practicadas se identifiquen y especifiquen de forma tal que se alcancen los resultados correctos en la producción de frutos y productos agroalimenticios; facilitan los medios que documenten la experiencia de la empresa en forma estructurada, brindando una base para la educación y la formación del personal y la mejora sistemática del funcionamiento; posibilitan la identificación y resolución de problemas, la prevención de su recurrencia y brindan pruebas objetivas para demostrar a los evaluadores, consumidores o sus representantes, la calidad de los productos agroalimenticios y evidencias de que las tareas y operaciones desarrolladas están bajo control. Se establece la necesidad de llevar registros en los que se compila, revisa y analiza lo actuado.
Además, la aplicación de dichas normas, en cuanto las mismas obligan a las empresas agroalimentarias a planificar y a sistematizar las actividades, evaluando para ello todos los aspectos y funciones que inciden sobre la calidad, trae como consecuencia una notable reducción de errores en los trabajos, eliminando retrabajos y desperdicios, mejorando la rentabilidad y competitividad de las empresas.
La certificación tiene una vigencia limitada ya que caduca y deberá someterse a revisiones periódicas que revalidan o no la certificación. Revalidar es más difícil que lograr la certificación porque implica controles semestrales por la certificadora al sistema de calidad. Estos controles son cada vez más estrictos dado que las ISO 9.000 suponen mejoras continuas.
Quienes desean certificar ISO pueden optar por una preevaluación que señalará lo que a una empresa le falta para certificar pero esto no debe interpretarse como que solucionando esos únicos aspectos se garantiza la certificación, porque ésta es independiente de la evaluación preliminar.
Las mismas han sido receptadas en el MERCOSUR (Resolución del GMC n° 19/92, se reglamenta la utilización en el Mercosur de sistemas de certificación ISO. En tanto que por la Resolución del GMC n° 5/92, se regula la certificación e inspecciones de sistemas de calidad) y recomendadas en Argentina.
La ISO 22000, es una norma para desarrollar e implantar “Sistemas de gestión de seguridad alimentaria”, cuya intención final es conseguir una armonización internacional en las muchas normas existentes y ser una herramienta para lograr una mejora continua de la seguridad alimentaria a lo largo de la cadena del suministro de los productos alimenticios, pudiendo ser usada por todas las organizaciones involucradas con la seguridad alimentaria en dicha cadena.
Entre los objetivos que se persiguen con la nueva norma se pueden destacar: reforzar la seguridad alimentaria; fomentar la cooperación entre las industrias agroalimentarias, los gobiernos nacionales y organismos transnacionales; asegurar la protección del consumidor y fortalecer su confianza; establecer requisitos de referencia “elementos claves” para los sistemas de seguridad alimentaria; mejorar el rendimiento de los costes a lo largo de la cadena de suministro alimentaria.
Estos requisitos que en ningún momento pretenden sustituir los requisitos legales y reglamentarios son: a) requisitos para desarrollar un Sistema HACCP de acuerdo a los principios HACCP enunciados en el Codex Alimentarius; b) requisitos para buenas prácticas de fabricación ó programa de prerrequisitos; c) requisitos para un Sistema de Gestión. Al igual que ocurre con otras Normas Internacionales todos los requisitos de la norma ISO 22000 son genéricos para así ser aplicables a todas las organizaciones que operan dentro de la cadena de suministro alimentario, para permitirles diseñar e implantar un sistema de gestión de seguridad alimentaria eficaz, independientemente del tipo, tamaño y producto. Incluyendo tal y como específica la norma en su “Ámbito de aplicación” a todas aquellas organizaciones directamente involucradas en uno o más pasos de la cadena alimenticia de suministro alimentario como productores de piensos, agricultores, ganaderos, productores de materias primas y aditivos para uso alimentario, fabricantes de productos alimentarios, cadenas de distribución, caterings, organizaciones que proporcionan servicios de limpieza, transporte, almacenamiento y distribución de productos alimentarios y otras organizaciones indirectamente involucradas con la cadena alimenticia como proveedores de equipamientos, agentes de limpieza, material de envase y embalaje y productores de cualquier otro material que entre en contacto con los alimentos.
La norma ha sido publicada con fecha 1 de Septiembre de 2005, siendo certificables los sistemas de gestión de seguridad alimentaria desarrollados de acuerdo a esta norma desde esa fecha. A su vez ISO 22011, es una certificación acreditada de la ISO 22000.
El Grupo de Trabajo nº 8, Sistemas de Gestión de la Inocuidad de Alimentos, del Comité Técnico 34, Productos Alimenticios, de la ISO, ha presentado el borrador inicial de la especificación Técnica ISO/PDTS 22011, Food safety management systems – Guidelines for certification against ISO 22000: 200X (Sistemas de gestión de la inocuidad de alimentos - Directivas para la certificación respecto de la ISO 22000: 200X). Véase: www.lrqaspain.org.).
Un gran aporte a la responsabilidad social en general, es la ISO 26000, norma que aún se encuentra en etapa de desarrollo. La misma tiene como objetivo: proveer a las organizaciones los elementos de un sistema de gestión de RS eficaz que pueda integrarse con otros requisitos de gestión de de modo de auxiliarlos a alcanzar sus objetivos relacionados con los aspectos ambientales, económicos y sociales, permitiendo la organización formular e implementar una política y objetivos que lleven en cuenta los requisitos legales entre otros, sus compromisos éticos y su preocupación con la promoción de la ciudadanía, transparencia de sus actividades y promoción de su desempeño sustentable (Claudio BARONE, Jefe de Relaciones Institucionales de Petrobras Argentina, fue ratificado por la ISO como Co-Convenor del TG2, Grupo de Trabajo 2 en Comunicaciones del proceso de la norma ISO 26000 de RSE. Estuvo presente en la Reunión internacional en Lisboa, donde se discutieron los avances del alcance de la norma, como uno de los pocos representantes de empresas argentinas en este proceso global (mayo 2006). Véase: http://www.fundacionsustentable.org.).
ISO, cuenta con representantes de más de 150 países. Impulsó en 2005 la creación de un Grupo de Trabajo Internacional con delegados de diferentes stakeholders -grupos de interés- para desarrollar esta Guía Internacional sobre Responsabilidad Social: ISO 26000 (Código R. Portal de las Responsabilidades y el Desarrollo Sustentable.
http://www.codigor.com.ar/iso26000.htm).
ISO, tuvo varias Reuniones plenarias del Grupo de Trabajo sobre Responsabilidad Social (WG RS): Primera 7 al 11 de marzo de 2005, en San Salvador de Bahía, Brasil. Segunda 24 y 30 de Septiembre de 2005, en Bangkok, Tailandia. Tercera 15 y el 19 de mayo de 2006, Lisboa, Portugal. Cuarta, 29 de enero al 2 de febrero de 2007 en Sydney, Australia. Quinta, 5 al 9 de noviembre de 2007, en Viena Austria. Sexta, 1 al 5 de septiembre de 2008, Santiago de Chile. Séptima, 18 al 22 Mayo de 2009, Québec, Canadá. Octava, se prevé en abril de 2010.
El 17 de Abril de 2009, en Bahrein, Emiratos árabes hubo una reunión del grupo de asesoría a la presidencia del grupo de trabajo de ISO 26000, en conjunto con la reunión de la fuerza integrada de redacción de ISO 26000.
En estos grupos, participan los líderes de los grupos de interés (consumidores, gobierno, industria, trabajadores, organizaciones de la sociedad civil y otros- que incluye académicos, consultores, etc.) (“ISO 26000 da un paso más hacia convertirse en Norma Internacional”, 20 Abril 2009. Expoknews. http://www.expoknews.com/2009/04/20/iso-2600).
En Argentina, IRAM es representante ante ISO, tiene a su cargo la coordinación de un Comité Local de Responsabilidad Social encargado de acompañar el desarrollo de la norma. Se trata de un verdadero ámbito "multi-stakeholder" en el que los representantes de los distintos grupos de interés debaten sobre el desarrollo y alcance de la norma (Código R. Portal de las Responsabilidades y el Desarrollo Sustentable. http://www.codigor.com.ar/iso26000.htm).
Durante la Cuarta sesión plenaria (Sydney, Australia), las actividades más importantes, estuvieron en el trabajo sobre los asuntos dominantes, que habían sido identificados entre los 5176 comentarios, recibidos de los expertos del SR del WG, en el segundo borrador de trabajo de ISO 26000, que circulada en octubre de 2006. Las ediciones de base fueron aceptadas en Sydney y agrupadas en cuatro categorías: - Medio Ambiente; - Derechos Humanos y Prácticas Laborales; - Gobierno Corporativo y Buenas Prácticas; - Consumidores y Desarrollo Social.
El trabajo continuó, para elaborar un tercer bosquejo de trabajo para la circulación y comentar antes de la Quinta Reunión Plenaria del SR del WG en noviembre de 2007.
En esta etapa de trabajo borrador, la necesidad era construir consenso entre expertos individuales, mientras que la etapa siguiente del estándar apuntará a construir consenso entre los cuerpos nacionales de los estándares y entre organismos internacionales.
El Vicepresidente del Grupo, Staffan Söderberg - nominado por Suecia- afirmó que "el principal desafío de la reunión de Sydney era construir confianza entre los distintos sectores, este encuentro ratifica que vamos por el camino correcto" (Fuente: ComunicaRSE, Febrero de 2007, Código R. Portal de las Responsabilidades y el Desarrollo Sustentable.
http://www.codigor.com.ar/iso26000.htm).
Durante la sexta conferencia (Santiago de Chile), uno de los más importantes acuerdos se relacionó con la aprobación de una cláusula sobre el medio ambiente y los consumidores, “un tema clave en la estrategia de Consumers International”, dijo Sadie Homer experta de CI.
El acuerdo reconoce la relevancia del principio de precaución tanto para temas medioambientales como del consumidor, admitiendo la necesidad de proteger a la población de los posibles riesgos que ciertos bienes o servicios pueden entrañar para ellos y el medio ambiente. “Los productos derivados de la nanotecnología o de la biotecnología, por ejemplo, como los organismos genéticamente modificados, deberían ser examinados bajo esta perspectiva”, comentó Christian Thorun, otro experto de CI presente en la reunión (Comunicarse.
http://www.comunicarseweb.com.ar).
En la última reunión de ISO 26000, uno de los principales hitos es: que se llegó a una definición de Responsabilidad Social, entendiéndose la Responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades sobre la sociedad y el medio ambiente, a través de un comportamiento ético y transparente que: 1) sea consistente con el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad; 2) tome en cuenta las expectativas de las partes interesadas (stakeholders); 3) esté en conformidad con la legislación vigente y congruente con las normas de conducta internacionales; y 4) sea integrada en toda la organización y practicada en todas sus relaciones” (Definición de Responsabilidad Social: ya se está despejando el camino”. Blog de ética RSU. http:// blog.pucp.edu.pe).
Un Proyecto de Norma Internacional (DIS) debe estar disponible en el último trimestre de 2009, y la norma ISO 26000 está previsto que se publicará a mediados de 2010 y será voluntaria para su uso. No se incluye los requisitos y por lo tanto no puede ser una norma de certificación. (ISO. Social Responsibility. http://translate.google.com.ar//www.iso.org/sr).
ISO ha elegido el SIS, Instituto Sueco de Normas y ABNT, Asociación Brasileña de Normas Técnicas para proporcionar la dirección conjunta del Grupo de Trabajo de ISO sobre Responsabilidad Social (WG SR) (Ibíd).
La ISO 26000 es importante, a raíz de la creciente globalización, ya que es necesario conocer si los productos y servicios que compran se han producido a través de procesos perjudiciales para el medio ambiente de producción, el trabajo infantil, los entornos de trabajo peligrosos y otras condiciones inhumanas. Por lo que todas las empresas y organizaciones, con el objetivo de rentabilidad a largo plazo y la credibilidad, están empezando a darse cuenta que deben actuar de conformidad, con las normas del bien y el mal.
Cabe destacar que actualmente, RSE se aplica a algo más que las empresas privadas, se ha ampliado, para incluir a los organismos gubernamentales y otras organizaciones que tienen un claro interés en mostrar cómo funcionan.
Muchos consideran que más que la legislación y la reglamentación es la clave para hacer frente a la responsabilidad social deficiente. Se basa en la acción voluntaria, el consenso y la apertura, el resultado es un compromiso positivo, en lugar de un sentido de obligación restrictiva. La intención, es también que la norma contribuirá a una mayor sensibilización y una mayor observancia de la legislación vigente y la reglamentación.
La norma, está siendo desarrollada por expertos de países desarrollados y en desarrollo de todas las partes interesadas (Gobierno, Industria, Trabajo, ONG, consumidores y otros) que participan en este proceso para garantizar una representación equilibrada.
Se trata de un documento, establecido por consenso y, aprobado por una institución reconocida, que prevé, para un uso común y repetido, reglas, directrices o características para actividades o sus resultados, encaminados a la consecución de óptimo grado de orden, en un contexto determinado (ISO. Social Responsability. http://translate.google.com.ar/http://www.iso.org/).
Estamos a la espera de su concreción ya que la citada norma será un mportante aporte al desarrollo sustentable.

jueves, 7 de mayo de 2009

MECANISMOS DE RSE: Algunos métodos de auditoría y certificación



Hay métodos que pueden adoptar las empresas a los fines de dar cuenta de la adopción de la RS, así obran sistemas de auditoría y certificación, entre los que se destacan: el Global Reporting Initiative (GRI); la “Social Accountability 8000” (SA 8000); la “AccountAbility 1000” (AA 1000); el Forest Stewardship Council.

GRI
El Global Reporting Initiative o Iniciativa Mundial para la Memoria Sustentable (GRI) es una organización creada en 1997 por iniciativa de Coalition Environmentally Responsible Economies (CERES) y el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas. Su misión es mejorar la calidad, el rigor y la utilidad de los reportes corporativos de sustentabilidad, para que alcancen un nivel equivalente al de los informes financieros.
La información sobre RS proporciona indicadores de actuación respecto a los distintos grupos de interés, pudiendo ser ordenados según las tres dimensiones de la sostenibilidad (económica, social y medioambiental), de forma independiente o interrelacionados. Así mismo se pueden establecer dos niveles de indicadores, aquellos comunes presentes en prácticamente todas las empresas y los que sólo afectan a algunas de ellas (Véase: “Marco conceptual de la Responsabilidad social corporativa”. Documento AECA nº 1. Comisión de Responsabilidad social corporativa de AECA. Ponentes del Documento José Luis Lizcano (AECA). José Mariano Moneva (Universidad de Zaragoza). Grupo de Trabajo del Documento Pedro Rivero. http://www.iarse.org/new_site/).
La segunda versión de su Guía para la Elaboración de Memorias de Sostenibilidad (agosto de 2002) ha sido recomendada desde la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo a todas las organizaciones. Dichas memorias se verán incrementadas si se someten a un proceso de validación en forma de “auditorías”.
Cuando una empresa hace pública la memoria de sostenibildad, es relevante intentar obtener el prestigioso “in accordance” del GRI, lo cual supone el máximo reconocimiento al trabajo realizado por presentar de forma exhaustiva los aspectos más importantes en el ámbito social, económico y medioambiental.
Las Memorias de Sostenibilidad de GRI son, sin duda, actualmente las más extendidas en todo el mundo (en el 2004 había más de 350 Memorias validadas, de las que 30 correspondían a empresas españolas) (Véase: FERNANDEZ DE GATTA SANCHEZ; Dionisio. “La responsabilidad social corporativa en materia ambiental: una oportunidad de futuro para las empresas de Castilla y León”. http://www.jcyl.es/jcyl-client/jcyl/files/)
El GRI, desarrolla una serie de indicadores específicos referidos a cuestiones económicas, ambientales y sociales a incluirse en un informe de uso voluntario por parte de empresas, ONG, consultorías, organizaciones académicas y otras. Es más informativo que referido al desempeño de las entidades y no evalúa la conformidad de lo informado con lo efectivamente realizado.
La norma no es certificable pero puede ser auditada.
Se deben informar todos los indicadores principales o bien dar razón de porqué no se hace. Se analizan indicadores de desempeño principal y optativos referidos a materias primas, energía, consumo del agua, biodiversidad, efluentes, desechos, empleo, relaciones industriales, salud y seguridad, entrenamiento y educación, discriminación social, trabajo infantil, trabajo forzado, políticas hacia proveedores, prácticas disciplinarias, consumidores, contribuciones políticas, indicadores comunitarios. En Australia y Finlandia, en el sector primario hay dos empresas en el mundo que certifican con el GRI (SECILIO. Gustavo. “Instrumentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en el agro”, in SECILIO, Gustavo (Editor). Responsabilidad social empresaria hacia un Pacto Global en el agro. Primera edición, Universidad de Buenos Aires, Editorial Facultad de Agronomía, Buenos Aires, Argentina, octubre de 2006, pp. 28-30)
El primer paso, para gestionar de forma idónea la RSE, será confeccionar un “plan de RSC”, incluyendo en el mismo una “memoria de sostenibilidad”. Herramienta de comunicación eficaz, sistemática y transparente que utilizan las empresas para informar sobre sus actuaciones en el ámbito del desarrollo y la gestión sostenible, entendiéndose esta como un modelo de gestión que persigue el triple objetivo de crear valor para el accionista, la sociedad en general y el medioambiente (Véase: MUÑOZ, Lucio A. “Gestión de la responsabilidad social corporativa en la PYME como ventaja competitiva y factor diferenciador”. http://www.arearh.com/rrhh/gestion_responsabilidad.htm), la cual se constituye en un elemento de apoyo a la gestión que proporciona transparencia y credibilidad a las actuaciones de las empresas.
En el mundo es una de las herramientas más utilizadas y se cuentan 848 empresas y organizaciones (hasta mayo de 2006). En Argentina se informan tres empresas (Dupont, Nobleza y una ONG tal es Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA) (SECILIO. Gustavo. “Instrumentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en el agro”, in SECILIO, Gustavo (Editor). Responsabilidad social empresaria hacia un Pacto Global en el agro… Op. Cit., p.28).
El GRI celebró su tercer ciclo de conferencias y lanzó el G3, la nueva guía para elaborar reportes sociales (Las guías G3 puede encontrarse en la página web del GRI: www.globalreporting.org. Véase: Boletín nº 94 – 07/11/2006. Columnista invitado. Alejandra BRANDOLINI. Directora AB Comunicaciones www.abcomunicaciones.net “Medición de la RSE: ¿Realidad o utopía?” Frente al lanzamiento de la nueva guía de GRI, Alejandra Brandolini, www. iarse. Org).

Social Accountability International (SAI)
En 1997, en EEUU, se fundó la Social Accountability International (SAI) que, juntamente con otras organizaciones, formó luego la International Social and Environmental Accreditation and Labelling (ISEAL) que constituye un grupo de carácter internacional para fijar estándares y acreditar a otros organismos especializados. Su objetivo es volver creíbles y significativos los criterios sociales y ambientales. También se pretende fijar elevados niveles de calidad para las certificaciones y lograr que las mismas sean reconocidas ampliamente (Véase: MONTUSCHI, Luisa. “La responsabilidad social de las empresas: la brecha entre los principios y las acciones”. http://www.cema.edu.ar/~lm/ETICA_Y_NEGOCIOS).
SAI, es una organización sin fines de lucro dedicada a mejorar el ambiente de trabajo y evitar la explotación laboral a través de la aplicación voluntaria de estándares de trabajo en las empresas combinados con verificaciones independientes e informes públicos. La SAI desarrolló la SA 8000, mientras que la SA 1000 se trata de un producto lanzado a fines de 1999 por el Institute of Social and Ethical Accountability (ISEA).
La “Social Accountability 8000” (SA8000), es una norma internacional para la RS que asegura la producción ética de bienes y servicios. Dicha norma, iniciada en 1998, es un tipo de certificación modelada de acuerdo con el ISO 9000 e ISO 14000 pero con la adición de elementos nuevos sobre “auditoría social”, como entrevistas a trabajadores, clientes, proveedores y otros.
La norma se convierte en un certificado que asegura condiciones de trabajo justas y decentes en las empresas y en sus proveedores. Posee estándares en las áreas: trabajo infantil, trabajo forzoso, salud y seguridad, libertad de asociación, prácticas de disciplina, discriminación, horas de trabajo, compensación, administración. Se procura controlar las condiciones laborales en operaciones manufactureras globales a nivel de planta (en las áreas de trabajo infantil, trabajos forzados, salud y seguridad en el trabajo, libertad de asociación y derecho de negociación colectiva, discriminación, medidas disciplinarias, horario de trabajo, remuneración, sistemas de gestión).
La entidad que certifica es una ONG, la Social Accountability Internacional (SAI), que está procurando realizar una revisión orientada a una actualización de los estándares fijados para la certificación. SAI acredita a organismos de certificación y en Argentina la certifican DNV, Bureau Veritas y SGS.
El SA 8000 fue aprobado para su uso en el sector de la agricultura en el año 2000 y se han certificado 11 empresas agrícolas para el cultivo, empaque y procesamiento de banano, piña, tabaco y vino. (Véase: www.sa-inti.org citado por SECILIO. Gustavo. “Instrumentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en el agro”, in SECILIO, Gustavo (Editor)… Op. Cit, p. 24).
Al 31 de mayo del 2006, había 710 empresas certificadas en 44 países que involucran a mas de 400.000 trabajadores, los principales países son Italia, India, China y Brasil. En Argentina solo hay registradas 2 empresas.
Entre los años 2002 y 2004 se desarrolló el Proyecto SASA (Responsabilidad social en la agricultura sostenible), proyecto de investigación del ISEAL, en conjunto con FLO (Fairtrade labelling Organization internacional), SAI (Red de agricultura sostenible) y la IFOAM (Federación Internacional de Movimientos de agricultura orgánica). Sus principales objetivos fueron: a) desarrollar directrices para la auditoría social y el establecimiento de normas de agricultura sostenible; b) analizar el impacto en los actores de la cadena de suministros y las responsabilidades de los mismos, con respecto a la certificación de temas relativos a las justicia social en la agricultura; c) identificar identificar las necesidades de los pequeños agricultores en cuanto al desarrollo de normas sociales para la agricultura sostenible; d) explorar las posibilidades de exploración mutua de sistemas complementarios.
En Argentina, se ha comenzado a analizar, con referencia a la soja con siembra directa, una propuesta de un sello de sostenibilidad, que permitiría diferenciar el producto en base a la forma de cultivo y a la protección del suelo (Véase: SECILIO. Gustavo. “Instrumentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en el agro”, in SECILIO, Gustavo (Editor)… Op. Cit, pp. 25-26).
En Italia, en la Región de Umbría, se ha dictado una ley dando preferencia en contratos con el gobierno a empresas que han sido certificadas como en cumplimiento del estándar SA8000.
Al igual que en el caso de la nueva ley belga de etiquetado, las empresas pueden determinar cuáles de sus productos o servicios deben certificarse, y pueden elegir entre las firmas de verificación de cumplimiento de SA 8000 para auditar las instalaciones que producen o proveen dichos productos o servicios (Red solidaridad de la maquila. Junio de 2003. http://www.maquilasolidarity.org/espanol/recursos/codigos).
A su vez, la “AccountAbility 1000” (AA1000), es un método de responsabilidad que pretende garantizar la calidad de las rendiciones de cuentas, evaluaciones y divulgación sobre aspectos sociales y éticos de la gestión empresarial.
La norma especifica los procesos que debe llevar a cabo una organización para responder por sus acciones, pero no por los niveles de desempeño que la empresa deberá alcanzar en los indicadores sociales, ambientales y económicos. Su misión es mejorar e incrementar la contabilidad social y ética, así como la realización de auditorías e informes relacionados con estos aspectos dentro de las empresas; describe un conjunto de procesos que una organización puede seguir para contabilizar, administrar y comunicar su desenvolvimiento social y ético, sin precisar o especificar cuál debería ser ese desenvolvimiento.
En esta norma no es tan importante el resultado o el cumplimiento de tal o cual indicador sino el proceso de interrelación entre la empresa y los grupos de interés; no es certificable pero sí auditable.
El AA 1000 está basado en la evaluación de informes siguiendo tres principios: 1) materialidad (el informe de sustentablidad proporciona una cuenta que cubre todas las áreas de funcionamiento para que los stakeholders puedan juzgar el funcionamiento de la organización siguiendo criterios de la tripple botton line); 2) entereza (es la información completa y exacta para evaluar entender el funcionamiento de la organización en todas sus áreas); 3) sensiblidad (la organización ha respondido coherente y consistentemente a las preocupaciones y a los intereses de los stakeholders). Desde el 2003 al 2005 lo utilizan más de 381 empresas, entre otras: Danone, Syngenta, Cocacola, Imperial Tobacco, etc.
El GRI y el AA 1000 se complementan, mientras que el GRI refuerza el contenido de los informes (indicadores, etc.) el AA1000 se vuelca hacia las expectativas de los públicos de interés y la forma en que éstos reciben y entienden la información (SECILIO. Gustavo. “Instrumentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en el agro”, in SECILIO, Gustavo (Editor)… Op. Cit, p. 30, 32).

MECANISMOS DE RSE: algunos principios





En la medida que la transparencia es un principio básico de la RSE, así como un objetivo de la misma, la información adquiere un papel esencial en las políticas empresariales.
La información sobre RS, debe reflejar adecuadamente la capacidad de la empresa para continuar la actividad desde una perspectiva de sostenibilidad ya que un enfoque puramente economicista de la gestión no contribuye al pleno desarrollo de la RSE.

Existen diversos principios que posibilitan la RSE. Así, obran algunos documentos de los cuales surgen principios que delinean la RSE, como ser: el Pacto Global de Naciones Unidas, las Guidelines de la OCDE, el Libro Verde de la Comunidad Europea, el Global Sullivan Principles.

Pacto Global
El lanzamiento del Pacto Global (Global Compact) de Naciones Unidas fue en el World Economic Forum, en Davos (Suiza) en enero de 1999, formalmente realizado en la sede de la ONU el 26 de julio de 2000 (Véase: http://www.un.org/spanish/globalcompact/). Dicho Pacto consiste, básicamente, en que las empresas se comprometan a cumplir un conjunto de principios relacionados con derechos humanos, aspectos laborales, medio ambiente y prácticas anticorrupción, aspectos que cobran particular relevancia en el sector agroalimentario. Es: 1) Una iniciativa voluntaria; 2) un marco de trabajo para promover el desarrollo sostenible para la buena ciudadanía corporativa. El Pacto Global no es: 1) Un instrumento obligatorio o regulatorio; 2) un código de conducta o estándar con vinculación contractual (Véase: FUERTES, Flavio (PNUD), Coordinador del Proyecto del Pacto Global en Argentina, GOYBURU, María Lara (CEPAL), Asistente del Pacto Global y IAMETTI, Ana (PNUD), Asistente del Pacto Global. “Guía del Pacto Global. Una forma práctica para implementar los nueve principios en la gestión empresarial”. Oficina del Pacto Global en Argentina. www. unglobalcompact.org. En igual sentido: “Guía del pacto global: una forma práctica para implementar los nueve principios en la gestión empresarial”.- 1º ed.- Buenos Aires: Sistema de Naciones Unidas en Argentina, 2004, 120 p. ; 24x17 cm. ISBN Nº 987-21716-0-2 1. Naciones Unidas-Administración I. Título CDD 352.114 3 www.undp.org.ar y en
www.eclac.org/argentina).

El Pacto Global, opera en los ámbitos: derechos humanos, laboral, ambiental y anticorrupción, conforme al siguiente detalle:
“Derechos humanos”
Principio 1: Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos proclamados en el ámbito internacional.
Principio 2: Las empresas deben asegurarse de no ser cómplices en abusos a los derechos humanos.
“Derechos laborales”
Principio 3: Las empresas deben respetar la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva.
Principio 4: Las empresas deben eliminar todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio.
Principio 5: Las empresas deben abolir de forma efectiva el trabajo infantil.
Principio 6: Las empresas deben eliminar la discriminación con respecto al empleo y la ocupación.
“Medio ambiente
Principio 7: Las empresas deben apoyar los métodos preventivos con respecto a problemas ambientales.
Principio 8: Las empresas deben adoptar iniciativas para promover una mayor responsabilidad ambiental.
Principio 9: Las empresas deben fomentar el desarrollo y la difusión de tecnologías inofensivas para el medio ambiente.
“Lucha contra la corrupción
Principio 10: Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas, incluyendo la extorsión y el soborno (El Pacto Mundial. Los diez principios.
http://www.un.org/spanish/globalcompact/principes.htm).

Los principios del Pacto Mundial tienden a establecer una relación, sobre todo, con la categoría de recursos que son “intangibles”, como el prestigio de un sello de calidad o de una denominación de origen o indicación geográfica, etc.; las relaciones con la comunidad; las posibles responsabilidades. Todo ello agrega valor a la empresa.
Por lo que una estrategia apropiada y una asignación correcta de los recursos crean valor gracias a la integración de los principios del Pacto Mundial. Dichos principios son una fuente de soluciones innovadoras que abren nuevos mercados y fortalecen las ventajas competitivas; se aplican tanto a las grandes como a las medianas y pequeñas empresas.
En la CE, el Comité de las Regiones (CDR), resalta el papel clave que deben desempeñar las PYME y, si bien admite que pueden ser las grandes empresas las primeras que desarrollen actividades de RSE, estima que las PYME ocupan un lugar privilegiado, para actuar en interrelación con sus comunidades locales y desarrollar así una cultura de empresa.
La vinculación de la mano de obra a su medio ambiente inmediato, es un factor importante en la facilitación del diálogo dinámico entre las PYME y la sociedad civil. Las PYME necesitarán un apoyo estructurado, a partir de los flujos de financiación existentes, puesto que es menos probable que adopten, a corto plazo, las prácticas de la responsabilidad social de las empresas (Dictamen del Comité de las Regiones sobre el "Libro Verde Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas". Diario Oficial n° C 192 de 12/08/2002 p. 0001 – 0005).

Guidelines
Las Guidelines de la OCDE, constituyen un código de conducta corporativo creado en 1976 y revisado en el año 2000. Busca mejorar la relación entre los negocios y la sociedad, dejando en claro los derechos y responsabilidades de las empresas transnacionales.
El principal objetivo de los Guidelines, es establecer políticas voluntarias que promuevan la transparencia empresaria, de modo específico en las relaciones laborales, la administración del medio ambiente, sobornos, competencia, intereses de los consumidores y difusión de la ciencia y tecnología.

En Argentina se está haciendo la difusión de dichas directrices (IARSE: OCDE. Argentina: II Encuentro de Difusión y Sensibilización de las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales. 29 de noviembre de 2006, Buenos Aires).

Libro Verde

El Libro Verde (Green Paper) de la Unión Europea, fue presentado por la Comisión de las Comunidades Europeas y aprobado en el 2001. Su finalidad, es fomentar la RSE en valores éticos, gestión del medio ambiente y recursos humanos, compromiso con la comunidad, etc., interactuando junto a ONGs, miembros de la sociedad y organismos gubernamentales. Incentiva asimismo a los diferentes gobiernos de la Unión Europea, a establecer normas en la materia, para contribuir a consolidar la RSE.

Global Sullivan Principles

Establece principios que constituyen un conjunto de aspiraciones en materia de cuestiones laborales, ética en los negocios y, prácticas ambientales, que pretenden convertirse en estándares para las multinacionales. Comenzaron en 1999 por iniciativa del Reverendo León Sullivan que se inspiró en sus Sullivan Principles originales que fijaban normas para las empresas que realizaban negocios con Sud África durante el período del apartheid.
Las empresas, deben adherir en forma pública a los Principios y comprometerse a integrarlos en sus operaciones y a enviar una carta anual al Reverendo Sullivan, reafirmando el compromiso con los Principios, indicando los progresos logrados en el correspondiente campo.

La adhesión a los principios señalados, aportan a la conducta empresarial responsable.





ACCIÓN SOCIAL DE LAS EMPRESAS


Una forma de vincular empresa a sociedad es a través de la acción social que pueden desarrollar las primeras. Así, se ha efectuado una categorización de la acción social de las empresas en tres etapas, cada una de ellas con diversos componentes.
1) Etapa de producción: a) acción complementaria (aumenta la eficacia productiva pero no son totalmente internalizadas por la empresa, son las denominadas externalidades, por ej. capacitación a empleados, capacitación al público- futuros empleados, reutilización del agua, reciclaje de papel, etc.); b) acción compensatoria (neutraliza efectos negativos que genera la empresa como ser en el tema medioambiente un programa de tratamiento de efluentes, reforestación, aplicación de técnicas no degradantes del suelo y agua, reinserción laboral, capacitación para desempleados).

2) Etapa de comercialización: a) patrocinio (soponsoreo a eventos puntuales, concursos, eventos deportivos, espectáculos); b) marketing con causa (relaciona la promoción de un producto con una causa de interés general como ser donaciones de una parte de frutos y productos por parte de empresas alimentarias); c) mecenazgo (semejante al patrocinio pero a mas largo plazo, relacionado as aspectos culturales y científicos, como ser apoyo a museos, investigación científica, letras, becas, premios).

3) Etapa aspectos institucionales: a) filantropía (como donaciones en especie o en dinero, construcción de escuelas, donaciones de alimentos); b) inversión social (el uso planificado y voluntario de recursos privados en proyectos de interés público, de largo plazo e involucra un compromiso de la empresa con la sociedad, tales son las acciones en nombre de la RSE y del voluntariado) (ROITTER, Mario. “La razón social de la empresa. Una investigación sobre los vínculos entre la empresa y sociedad en argentina”. Documento CEDES 115, Buenos Aires, 1996, citado por SECILIO. Gustavo. “Instrumentos de responsabilidad social empresaria (RSE) en el agro”, in SECILIO, Gustavo (Editor). Responsabilidad social empresaria hacia un Pacto Global en el agro. Primera edición, Universidad de Buenos Aires, Editorial Facultad de Agronomía, Buenos Aires, Argentina, octubre de 2006, pp. 21-23).
Por otra parte, atendiendo a la distinción adoptada para los grupos de interés, se pueden diferenciar también comportamientos socialmente responsables de carácter interno y externo.
1) Comportamientos de carácter interno. a) Con empleados: formación y aprendizaje continuo para todos los niveles de la organización; delegación y trabajo en equipo buscando la motivación de las personas en su desempeño; transparencia y comunicación a todos los niveles; conciliación entre trabajo y familia, por medio de la flexibilidad y horarios razonables; diversidad de la fuerza laboral en la que podrá encontrarse representación de distintos grupos étnicos y sociales: jóvenes y mayores, hombres y mujeres, discapacitados, etc. ; salarios justos a través de una política de retribuciones coherente y transparente; igualdad de oportunidades y procesos de selección y contratación responsables; participación en beneficios y en el capital por parte de los empleados, que fomenten el compromiso con la gestión y la marcha de la empresa; empleabilidad y perdurabilidad del puesto de trabajo buscando el desarrollo profesional y humano; salud y seguridad en el trabajo como condiciones básicas del puesto, cumpliendo y mejorando las medidas legalmente exigibles. b) Con Propietarios, accionistas: Retribución del capital por medio del valor de las acciones y una política de dividendos realista y razonable; transparencia de información acerca de la gestión y sus resultados, sin artificios contables que oculten la imagen fiel de la situación de la empresa; inversiones socialmente responsables. c) Gestión de los procesos productivos: los procesos productivos limpios se caracterizan por: reducir el consumo de recursos naturales no renovables (energía eléctrica, agua, etc.) eliminando su despilfarro; reducción de la contaminación y degradación del medio ambiente.
2) Comportamientos de carácter externo. a) Con clientes, proveedores y competidores: una oferta de productos y servicios de calidad, fiables y a precios razonables, diferencia a una empresa, proporcionándole una cartera de clientes satisfechos y altos niveles de fidelidad, además de atraer a nuevos clientes; la selección transparente, justa y responsable de proveedores y el establecimiento de unas condiciones comerciales basadas en el beneficio mutuo, generan relaciones estratégicas de futuro, las cuales se refuerzan a través del establecimiento y cumplimiento por las empresas y su cadena de proveedores de unos estándares de comportamiento socialmente responsable; las colaboraciones y alianzas estratégicas con los competidores resultan más positivas que las a veces encarnizadas luchas por la cuota de mercado, siempre que esto no perjudique los intereses de otras partes interesadas.
Las sinergias y ventajas en costes y capacidad de inversión caracterizan a los proyectos abordados conjuntamente por competidores de mercado. b) Con la comunidad local: el empleo, los ingresos por impuestos y la atracción de talento y riqueza son efectos propios de la actividad empresarial sobre su entorno local; preservación del medio ambiente; colaboración con proyectos comunitarios (acción social) por medio de la formación gratuita, contratación de excluidos sociales, mecenazgo, etc. c) Con la sociedad en general: colaboración directa con organizaciones internacionales que promueven la responsabilidad social de las empresas como por ejemplo: Naciones Unidas con el Pacto Global, Comisión Europea con el Libro Verde y la Comunicación sobre responsabilidad social corporativa o la OCDE con sus directrices sobre comportamiento medioambiental; promoción de la RSC a través de las redes empresariales internacionales, especialmente en temas de respeto a los derechos humanos y preservación de medio ambiente (Véase: “Marco conceptual de la Responsabilidad social corporativa”. Documento AECA nº 1. Comisión de Responsabilidad social corporativa de AECA. Ponentes del Documento José Luis Lizcano (AECA). José Mariano Moneva (Universidad de Zaragoza). Grupo de Trabajo del Documento Pedro Rivero. http://www.iarse.org/new_site/).
En cada una de dichas etapas y ámbitos, las empresas pueden actuar con RS, pero dado que no basta con la mera adhesión a los principios que entraña la RSE, sino que es necesario evidenciar progresos respecto a la adopción de dichos principios es que operan diversas herramientas, instrumentos, técnicas, que posibilitan que las empresas puedan demostrar su accionar responsable con respecto a sus diversos interlocutores (trabajadores, propietarios, accionistas, inversionistas, consumidores, sociedad, ambiente).

miércoles, 6 de mayo de 2009

VALORIZACIÓN DE COMPORTAMIENTOS SOCIALMENTE RESPONSABLES

A medida que las empresas se globalizan, asumen nuevos riesgos, tratándose no solo de riesgos financieros y políticos convencionales que acompañan a la actuación en un mercado nuevo, definido territorialmente, sino también incluyen riesgos mucho menos conocidos de naturaleza social y medioambiental que vienen implicados por la actuación en el espacio transnacional de los flujos de transacción, y en el que las sorpresas pueden llegarles a las empresas de parte de los stakeholders (grupos de interés) es decir consumidores, inversores, etc. situados en cualquier lugar del mundo. Ello hace necesario partir de la visión de una agricultura más amplia y sistémica, que trasciende la concepción tradicional como medio de producción primaria, para así considerar una relación armónica entre agricultura, sociedad y medio ambiente que contribuye simultáneamente al aumento de la productividad, la competitividad y la responsabilidad social empresarial (RSE), que resalta a su vez la equidad, la ética y la conservación de los recursos naturales (BRATHWAITE, Chelston W. D. Director General Guayaquil, Ecuador. Palabras de apertura. Tercera Reunión Ministerial “Agricultura y vida rural en las Américas”, 30 de agosto, 2005).
Dentro de este contexto, hoy en día, las empresas están cada vez más convencidas de que su éxito económico ya no depende únicamente de una estrategia de aumento al máximo de los beneficios a corto plazo, sino de tener en cuenta la protección del medio ambiente y el fomento de su RS, incluidos los intereses de los consumidores. Por lo que ha surgido un amplio consenso sobre la importancia de la RSE o Responsabilidad social corporativa (RSC) en las actividades de las empresas, ya que éstas se han dado cuenta de diversas cuestiones que las afectan o que influyen en sus comportamientos. Así: 1) la mundialización ha aumentado el grado de complejidad organizativa de las empresas pues la creciente expansión de sus actividades en el extranjero hace surgir nuevas responsabilidades a escala mundial, en particular en los países en desarrollo; 2) la imagen, el prestigio y, por consiguiente, el éxito de las empresas depende de su compromiso en favor de los consumidores; 3) para calcular mejor los factores de riesgo y de éxito de una empresa, las instituciones financieras piden obtener información que no se limite a los tradicionales informes financieros; 4) las empresas tienen un claro interés en contribuir al desarrollo del conocimiento y de la innovación si quieren beneficiarse de una mano de obra competente; 5) el desarrollo de prácticas que tengan en cuenta elementos medioambientales y sociales contribuye a la modernización de las actividades de las empresas y, por consiguiente, a su competitividad a largo plazo (Véase: Comunicación de la Comisión de 2.7.2002 relativa a la responsabilidad social de las empresas: una contribución empresarial al desarrollo sostenible [COM (2002) 347 final - no publicada en el Diario Oficial]. http://europa.eu/scadplus/leg/es/lvb/n26034.htm).
Orientar, los esfuerzos de la empresa, solamente a producir resultados, basados en las teorías de producir y vender más con el mínimo costo, sin importar el impacto social y ambiental, es a lo largo del tiempo, el peor negocio del sector productivo que busca la rentabilidad.
En la última reunión de ISO 26000, uno de los principales hitos fue: que se llegó a una definición de Responsabilidad Social, entendiéndose "la Responsabilidad de una organización por los impactos de sus decisiones y actividades sobre la sociedad y el medio ambiente, a través de un comportamiento ético y transparente que: 1) sea consistente con el desarrollo sostenible y el bienestar de la sociedad; 2) tome en cuenta las expectativas de las partes interesadas (stakeholders); 3) esté en conformidad con la legislación vigente y congruente con las normas de conducta internacionales; y 4) sea integrada en toda la organización y practicada en todas sus relaciones” (Definición de Responsabilidad Social: ya se está despejando el camino”. Blog de ética RSU. http:// blog.pucp.edu.pe/).
La RSE, es la adopción de un conjunto de relaciones respecto de los empresarios con su entorno social y medioambiental. Se trata de cómo deben ser las prácticas y conductas de los empresarios, es decir su comportamiento en relación a los consumidores, el medioambiente, sus trabajadores, las ONG, el Estado y la sociedad en general.
Las “buenas prácticas” constituyen el barómetro que nos permite medir cuándo estamos frente a empresarios confiables que respetan las normas y cumplen con sus obligaciones (Véase: VICTORIA, María Adriana. “Aporte de la calidad agroalimentaria y agroambiental a la responsabilidad social empresarial (RSE)”, in Revista Nuevas Propuestas nº 39. Universidad Católica de Santiago del Estero, Santiago del Estero, Argentina, junio de 2006, pp. 7-33).
La RSE, aunque de modo lento, está siendo adoptada en el agro. A ello aporta un adecuado marco el Pacto Global (Global Compact) de Naciones Unidas.
El avance hacia los objetivos derivados de los principios de dicho pacto, agrega una dimensión social y ambiental a los resultados financieros. Esto proporciona una perspectiva más amplia de la forma en que la empresa aporta una contribución positiva a la sociedad en que realiza sus actividades (Pacto Mundial. Cómo llevarlo a la práctica. Principios del Pacto Mundial. Modelo de rendimiento del Pacto Global. 05-24192 (S). www.unglobalcompact.org.).
En la Comunidad europea (CE), algunas empresas son conscientes de las oportunidades que les abre la mejora de los resultados ecológicos, y trabajan para aprovecharlas de manera sistemática: “la iniciativa europea de eficiencia ecológica”, entendida como la noción de que mediante la mejora del modo en que se utilizan los recursos es posible reducir el deterioro medioambiental y los costes (European Eco-Efficiency Initiative, EEEI), una iniciativa del World Business Council for Sustainable Development y los European Partners for the Environment realizada en colaboración con la Comisión Europea tiene por objeto integrar la eficiencia ecológica en las operaciones comerciales europeas y en las políticas industriales y económicas de la Unión Europea (http://www.wbcsd.ch/eurint/eeei.htm). En esta línea, las empresas tienen y practican una visión ecoproductiva que arrima producción- conservación; producción- seguridad alimentaria; producción-desarrollo sustentable, y están en situación de demostrar su RS a través de su adhesión a principios y adopción de instrumentos y herramientas, a partir de su voluntariedad.
Éstos últimos, son principios y mecanismos que posibilitan el reconocimiento externo de las empresas, dado que permite la mejora de la reputación, imagen, con consecuentes beneficios económicos y, por sobre todas las cosas, el convencimiento de haber cumplido con lo que reclama la sociedad y el ambiente. Así, los consumidores tienen que disponer de información confiable acerca de la calidad y seguridad de los frutos y productos- tanto in natura como industrializados-, servicios ambientales, agroturismo, etc. y, en un plano todavía más amplio, tienen que conocer las iniciativas de las empresas y los resultados que éstas obtienen en el ejercicio de su RS ya que la libertad en el mercado exige no solo capacidad de opción sino también “información” acerca de las opciones disponibles, puesto que sin una información veraz, oportuna, leal no se puede ejercer cabalmente la libertad en el acto de consumo, consumo que por otra parte, también debe ser responsable.
Por lo que la institucionalización de “canales reconocidos de comunicación”, dedicados a valorizar los comportamientos socialmente responsables, debe ser un objetivo prioritario en cualquier estrategia que pretenda impulsar consecuentemente la RSE.
Las empresas, al comunicar, tienen que cubrir las expectativas de todos lo grupos de interés. De ahí que es necesario dotar a los consumidores de herramientas para que puedan evaluar, en forma independiente, el comportamiento empresarial y destacar a quienes actúan en forma responsable.

lunes, 8 de diciembre de 2008

VOLUNTARIEDAD U OBLIGATORIEDAD DE LAS NORMAS DE RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL

Ser socialmente responsable no significa solamente cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá de su cumplimiento invirtiendo más en el capital humano, el entorno y las relaciones con los interlocutores. La experiencia adquirida con la inversión en tecnologías y prácticas comerciales respetuosas del medio ambiente sugiere que ir mar allá del cumplimiento de la legislación puede aumentar la competitividad de las empresas.
La aplicación de normas más estrictas que los requisitos de la legislación del ámbito social, por ejemplo en materia de formación, condiciones laborales o relaciones entre la dirección y los trabajadores puede tener también un impacto directo en la productividad. Abre una vía para administrar el cambio y conciliar el desarrollo social con el aumento de la competitividad.
No obstante la RSE no se debe considerar sustitutiva de la reglamentación o legislación sobre derechos sociales o normas medioambientales ni permite tampoco soslayar la elaboración de nuevas normas mas apropiadas. En los países que carecen de tales reglamentaciones, los esfuerzos se deberían centrar en la instauración del marco legislativo o reglamentario adecuado a fin de definir un entorno uniforme a partir del cual desarrollar prácticas socialmente responsables.
La RSE “es el compromiso voluntario de las empresas con el desarrollo de la sociedad y la preservación del medioambiente, ligado a un comportamiento responsable hacia las personas y grupos sociales con los que interactúa. El carácter voluntario no significa libre albedrío, sino libertad para ser conciente, aportando en función de lo que se recibe y garantizando que dichos aportes se dirijan a la superación de las comunidades. Por ello, el proceso mismo combina aspectos legales, éticos, morales y ambientales en aras de satisfacer las demandas comunitarias o corregir distorsiones creadas con su accionar.
Hay una tendencia hacia una mayor obligatoriedad, como ocurre en Francia por ejemplo, en Inglaterra, o en Perú donde se ha incluido una norma de RSE en el marco de la ley minera. En el capítulo 19 del acuerdo Chile-Estados Unidos, por ejemplo, se incorporó una cláusula sobre RSE, y el acuerdo entre Centroamérica y Estados Unidos ya la tiene también incorporada. Mientras que en Holanda o Bélgica, sólo existen medidas incentivadoras.
Por otro lado, a nivel de ISO (26000), se ha iniciado el trabajo para el diseño de Guías de Responsabilidad Social que, si bien son voluntarias, van marcando niveles de estándares internacionales que terminan irremediablemente adoptando las empresas.
El tema de la voluntariedad versus la obligatoriedad fue uno de los debates importantes en Johannesburgo en 2002, donde unos abogaban por el carácter voluntario de la adopción de buenas prácticas de RSE, a través de iniciativas como el Pacto Global o las Directrices de la OECD, y otros defendían la obligatoriedad de la adopción de marcos regulatorios y/o normativos de RSE. Pero si bien algunas cosas que tienen que ver con el desempeño pueden ser normadas, se ha sostenido que la RSE no se puede convertir en una norma.
La disyuntiva entre voluntario y obligatorio puede ser resuelta a través del reporting. Cuando esto existe, el carácter obligatorio pierde importancia. Lo que sí se debe establecer es hasta dónde reportan las empresas. En este sentido, el rol del consumidor y de la sociedad civil es importante, de manera de participar y de exigir mecanismos o sistemas que permitan el suministro de información veraz y oportuna.
Un aspecto esencial de esta responsabilidad y que caracteriza singularmente la RS corporativa es que tal responsabilidad ha de ir más allá de aquella exigida en virtud de la regulación aplicable en materia social y ambiental. Consecuentemente, la observancia rigurosa de la legislación vigente es el punto de partida de la RS corporativa. Pero en modo alguno este concepto puede utilizarse como forma de sustituir o evitar la exigencia de regulación en materia social y ambiental, como a veces se ha pretendido.
Lo cierto es que frente a la alternativa: “soft law” (derecho blando) o “hard law” (derecho duro) se estima que se pueden dictar normas marco, con presupuestos mínimos que delineen y contengan a la RSE, siendo voluntaria su adopción, lo cual no impide la regulación de sus institutos, técnicas e instrumentos que la posibilitan, a su vez, a los fines de su adopción voluntaria u obligatoria (VICTORIA, María Adriana. “Aporte de la calidad agroalimentaria y agroambiental a la responsabilidad social empresarial (RSE)”, in AMAT LLOMBART, Pablo (Coordinador). Derecho Agrario y alimentario español y de la Unión Europea. Universidad Politécnica de Valencia, España, Ediciones Tirant Lo Blanch, Valencia, España, 2.007, pp. 525- 549).
En Argentina, a nivel nacional, entre otros, se ha elevado un Proyecto de ley sobre Responsabilidad Social Empresaria, con los objetivos de: contribuir a su fortalecimiento fijando un marco jurídico para la actividad; aportar al fortalecimiento de la sociedad a través de la consolidación de las instituciones públicas y privadas; internalizar a la gestión de las empresas la ética y la responsabilidad, y desarrollar una cultura empresaria que ponga énfasis en el cuidado del medio ambiente.
La iniciativa contempla que las empresas presenten balances sociales anuales, crea un certificado para las firmas responsables y un premio anual que reconocerá a las que se destaquen. Además, busca dar respuesta “a las exigencias de transparencia y ética en los negocios”. Opera para aquellas empresas nacionales o extranjeras que cuenten con más de 300 trabajadores, las que deberán elaborar obligatoriamente un balance social validado por una auditoría externa todos los años. También estarán incluidas aquellas firmas o grupos que acudan a los mercados financieros organizados apara acceder a créditos públicos o deseen participar en licitaciones del Estado. El balance tendrá que contener conceptos relacionados con el ejercicio de la actividad de la empresa: remuneraciones, cargas sociales, utilización de los recursos naturales, colaboración con entidades benéficas, capacitación para sus empleados, entre otros. El objetivo será mostrar el esfuerzo que realiza cada una de las compañías en beneficio de su personal, la comunidad o el ambiente en el que se desarrolla. Según expresa el texto del proyecto, será la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del Ministerio de Salud el organismo que se encargará de entregar una certificación a las empresas que cumplan con la norma. A su vez, éstas podrán utilizar públicamente un distintivo que las defina como “socialmente responsables”. (Véase: Expediente nº 3735/05, impulsado por los legisladores María Laura LEGUIZAMÓN y Jorge CAPITANICH- ambos del Partido Justicialista. Buenos Aires, enero de 2006 (RIS-Argentina). Fuente: Risolidaria).
También en Argentina, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sancionó la Ley nº 2594, de Balance de Responsabilidad Social y Ambiental (BRSA), el 6 de diciembre de 2007.
Es importante recalcar que la RSE no es filantropía, sino es un compromiso voluntario, pero continuo de las empresas para hacerse cargo de los impactos que causa su negocio en las diversas partes interesadas, se trata del cumplimiento de la función económica, social y ambiental que tiene una empresa, pero más allá de las expectativas que dicta la ley y que tiene la comunidad respecto a la compañía.
En Argentina la práctica de la RS no está generalizada, en gran parte por la falta de divulgación de los beneficios y la falta de incentivos de parte del Estado para promover este tipo de actividades
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NECESIDAD DE EMPRESAS SOCIALMENTE RESPONSABLES

Hoy en día es imprescindible que las empresas brinden respuesta al desarrollo sustentable y desarrollen una visión que integre la gestión empresarial y en forma armónica el respeto por los valores éticos, las personas, la comunidad y el medio ambiente. Ello puede lograrse a través del ejercicio de la responsabilidad social empresarial (RSE).
El Libro Verde de la CE propone una definición de la RS de las empresas basada en la decisión voluntaria de éstas de contribuir al logro de una mejor sociedad y medio ambiente.
La RSE es la adopción de un conjunto de relaciones respecto de los empresarios con su entorno social y medioambiental. Se trata de cómo deben ser las prácticas y conductas de los empresarios, es decir su comportamiento en relación a los consumidores, el medioambiente, sus trabajadores, las ONG, el Estado y la sociedad en general. Las “buenas prácticas” constituyen el barómetro que nos permite medir cuándo estamos frente a empresarios confiables que respetan las normas y cumplen con sus obligaciones.
Los índices de sostenibilidad se están convirtiendo en instrumentos claves al momento de tomar una decisión sobre la realización de negocios con una determinada empresa. Los consumidores y clientes, de manera directa o a través de diferentes organizaciones, no solamente están demandando calidad y precios razonables en los productos y servicios, también han comenzado a revisar los niveles de RSE que la empresa ha alcanzado.
Los empresarios no deben causar daños y, desde un punto de vista proactivo, deben aportar soluciones a los problemas específicos como el medio ambiente, la justicia de los trabajadores, consumidores y ciudadanos en general, de este modo los empresarios se hacen responsables de los impactos ambientales y sociales e internalizan dichos costos.
Las empresas deben acompañar las responsabilidades del Estado comprometiéndose con lo que constituye la base de todo desarrollo posible: justicia y seguridad, en el interior de la empresa y en su entorno. Situaciones a las que aporta la “calidad agroalimentaria y agroambiental en cuanto nuevo paradigma del Siglo que se ha iniciado” (Véase: VICTORIA, María Adriana. “Aporte de la calidad agroalimentaria y agroambiental a la responsabilidad social empresarial (RSE)”, in AMAT LLOMBART, Pablo- Coordinador-. Derecho Agrario y alimentario español y de la Unión Europea. Universidad Politécnica de Valencia, España, Ediciones Tirant Lo Blanch, Valencia, España, 2.007, pp. 525- 549.).
El tema amerita estudio e investigación ante: las nuevas inquietudes y expectativas de los ciudadanos, consumidores, poderes públicos e inversores en el contexto de la mundialización y el cambio agroindustrial a gran escala; los criterios sociales que influyen cada vez más en las decisiones de inversión de las personas o las instituciones tanto como consumidores e inversores; la preocupación cada vez mayor sobre el deterioro medioambiental provocado por la actividad económica; la transparencia de las actividades empresariales propiciada por los medios de comunicación y las modernas tecnologías de información y comunicación. Operan, como adecuado marco, los principios del pacto Global de Naciones Unidas (26 de julio de 2000, véase: http://www.un.org/spanish/globalcompact/), a la luz de los derechos humanos que deben verse reflejados en el comportamiento responsable de las empresas, y la Cumbre del Milenio de Naciones Unidas (Johannesburgo 2002, véase: http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/index.html).

A QUIENES INTERESA LA RSE o RSC (segunda parte)

A la par de las empresas, organizaciones de empleadores, trabajadores, organizaciones comunes de mercados y proveedores, también interesa la RSE o RSC a:
1) los “consumidores”, porque a) hace que sean mas respetados en sus derechos, en especial y, los derechos humanos en general; b) hay una estrecha relación entre sus hábitos de consumo y los graves problemas sociales y ambientales; c) debe ser sustentable la producción y el comercio justo; d) quieren información confiable acerca de la calidad y seguridad de bienes y servicios; e) hace que sean mas autónomos; f) el comportamiento social de una empresa influye en las decisiones de compra de un producto o servicio.
2) los “ONG”, porque posibilita una mejor defensa de sus derechos y un encuentro con las posibilidades de las empresas al representar a diversos colectivos.
3) el “entorno social”, porque tienen un compromiso con la RSE, jugando un papel que por demás debe se responsable y creíble, en las mediciones y recomendaciones. La sociedad democrática actual es pluralista y tiene su base en el respeto de ciertos derechos y libertades públicas, así como en la prevención acerca de la excesiva acumulación de poder por parte de cualquier pequeño sector de la población. Precisamente, el contrato social enlaza con el segundo pilar de la RS corporativa: la responsabilidad. Las acciones corporativas deben ser legítimas y necesariamente de conformidad las actividades empresariales con los valores sociales.
4) los “consultores”, ya que cualquier tema que involucre a los más grandes y ricos empleadores del mundo resulta atractivo para quienes viven de dar asesoría a las empresas. Hay un gran número de firmas consultoras que ofrecen asistencia a las empresas en este tema, que encuentran en él un potencial de crecimiento futuro y que ven toda el área social como una extensión lógica para sus actividades. Es interesante también el hecho de que grandes firmas de auditoría en el mundo, como KPMG, Price Waterhouse, Coopers, Deloitte vean las normas sociales, los códigos de conducta y el etiquetado como una vía para emplear sus habilidades y conocimientos tradicionales en ofrecer auditoría internacional en el área social para las empresas multinacionales. Por esta razón, esas firmas han otorgado atención especial a iniciativas como la CEPAA SA 8000.
5) las “instituciones financieras” que quieran comportarse como inversores socialmente responsables les interesa las políticas responsables en los ámbitos social y ecológico en cuanto son indicadores de buena gestión interna y externa. Los fondos de inversión social responsable invierten su capital en empresas que cumplen criterios sociales y ecológicos específicos.
6) los “organismos internacionales” por ayudar al cumplimiento de sus objetivos, entre ellos: Amnistía Internacional y Human Rights Watch actúan en el campo de los derechos humanos; Save the Children en lo que se refiere a trabajo infantil; Greenpeace en los temas de conservación del medio ambiente; Christian Aid en lo referido a la ética para los detallistas de alimentos; Council on Economic Priorities (CEP) y su Agencia para la Acreditación (CEPAA); la OIT, defiende mundialmente los derechos de los trabajadores; la OIE es un ejemplo del movimiento empresarial mundial que toma una actitud proactiva en un tema de interés social, tal es la adopción de la Guía de buenas prácticas sobre la abolición del trabajo infantil; la ONU es un organismo internacional que se preocupa por el desarrollo sustentable, del cual ha emanado un sinnúmero de declaraciones y el Pacto Global; la OMC a la cual se someten los diferendos comerciales en procura de un comercio sin discriminaciones; la ISO que emite normas y directrices técnicas de estandarización como se vió precedentemente.
7) el “Estado”, porque a) el accionar responsable de las empresas reduce el impacto social y ambiental negativo; b) permite un país más competitivo; c) mejora su economía si tiene empresarios mas competitivos; a largo plazo se contribuye a que el crecimiento económico, la cohesión social y la protección medioambiental avancen paralelamente.
Por lo que la Responsabilidad social empresarial es una cuestión que interesa a todos.

A QUIENES INTERESA LA RSE (primera parte)

El desarrollo económico social y la protección ambiental son pilares interdependientes y sinérgicos del DS que interesa a los diversos actores de la sociedad. Interesa conocer los actores del proceso: internos a la empresa (trabajadores); externos: proveedores, consumidores, ONG, Estado. Se habla de los “stakeholder (partícipes/ partes interesas/ interesados).
Las empresas que adoptan la RSE contribuyen al desarrollo y bienestar de la sociedad promoviendo: “autorregulación” ya que toda empresa debe contar con mecanismos propios de regulación, establecer un código de ética, tener valores clarificados y políticas definidas; “respeto por la dignidad de sus trabajadores y por los derechos humanos en general”; “respeto a las partes interesadas”; “respeto al ambiente”; “solidaridad con la sociedad en la que están insertas”.
La RSE interesa a:
1) las “empresas”, porque les permite: a) ser mas competitivas y obtener mayores beneficios; mejorar su posicionamiento en los mercados; innovar y anticiparse a la competencia; favorecer sus inversiones y elevar el valor de la empresa; generar oportunidades comerciales y ventajas competitivas mediante el cumplimiento de aspectos sociales y medioambientales; mejorar resultados y generar crecimiento; obtener beneficios que compensen sobradamente los costos de la RSE; maximizar utilidades; obtener resultados positivos directos (como por ej. un mejor entorno de trabajo que genere un mayor compromiso de los trabajadores e incremente su productividad o de una utilización eficaz de los recursos naturales) e indirectos (se logran a través del aumento de la atención que prestan a la empresa consumidores e inversores, lo cual ampliará sus posibilidades en el mercado, en sentido contrario, las críticas de las prácticas comerciales desarrolladas por una empresa puede influir a veces negativamente en la opinión que se tiene de ella, puede afectar a los activos fundamentales de la empresa, tales como su marca o la imagen); b) mejorar la reputación; promover y fortalecer la imagen corporativa vinculada al buen desempeño, la cual ha ido adquiriendo cada vez mayor relevancia, actualmente, los activos intangibles, como la ética empresaria, la reputación, la confianza, etc., son una fuente segura de generación de ventajas competitivas cuando se cumple con las exigencias del mercado, los consumidores, los acuerdos comerciales y la comunidad; facilitar la generación de nuevas oportunidades de comunicación; crear y comunicar legitimidad; brindar visión de compromiso con la sociedad; mejorar la percepción de marca; fidelizar y diferenciar a los clientes; lograr un mayor posicionamiento social ya que su nivel de preferencia en el mercado aumenta especialmente cuando se cumple con el uso y aprovechamiento racional de los recursos naturales y la salud y seguridad de los consumidores; c) brindar nuevas oportunidades de empleo a través de su expansión e inversión; d) proveer bienes y servicios valiosos para la sociedad; e) alentar la relación con los grupos de interés; crear sentido de pertenencia y retener los recursos humanos talentosos; f) consolidar la cultura corporativa y mejorar el clima laboral; g) constituirse en un factor clave de liderazgo empresarial; h) mejorar el entorno en el que actúa; i) contribuir al desarrollo de una estrategia y una cultura empresarial compatibles con los valores sociales; j) contribuir al desarrollo sostenible.
2) las “organizaciones de empleadores”, porque consideran necesario estar presentes en el debate en el nivel nacional, regional y global. Por lo general, sus actividades están en apoyo de las empresas multinacionales y en contra del establecimiento de códigos internacionales obligatorios o de etiquetas que se apliquen a los países o a las compañías multinacionales. Normalmente se deja a las compañías individuales la decisión sobre el establecimiento de códigos voluntarios o de etiquetas para las empresas o los sectores.
3) los “trabajadores” de las empresas y los “sindicatos”, porque hace que se respeten sus derechos. Las organizaciones sindicales de trabajadores tienen un fuerte compromiso y un amplio número de acciones para influir sobre la conducta de las empresas, en todos los niveles, fundamentalmente en el sector agroindustrial, pasando por el nivel nacional y hasta llegar al global. Ha sido un objetivo claro de los sindicatos cortar lo que ellos consideran que es la concentración del poder económico en las empresas multinacionales, pues consideran que esto resulta en presiones hacia la baja en las condiciones de trabajo y la “exportación” de los puestos de trabajo desde los países desarrollados hacia los países con empleos de más baja calidad. Los sindicatos están activamente involucrados en: a) las investigaciones y las publicaciones sobre el tema; b) el desarrollo de códigos y etiquetas independientes; c) el análisis, crítica y comentarios de los códigos existentes en las empresas; d) alcanzar acuerdos sobre códigos adoptados por empresas o sectores; e) el desarrollo de códigos modelo; f) la denuncia en instancias nacionales e internacionales de lo que, a su juicio, son prácticas que no respetan los derechos de los trabajadores.
4) las “organizaciones comunes de mercados” , en cuanto no solo deben preocuparse por el precio sino también por la calidad de lo que producen y comercializan, sus repercusiones en los mercados y la sociedad.
5) los “proveedores”, ya que les conviene proveer sus insumos a empresas que adopten la RSE por los beneficios que implica.